Interpretación del texto: “La playa salina”

Cerca de la playa de Riohondo vivía Francisca, una joven de cabellos rojos que se dedicaba a extraer la sal del mar. Vivía con ella una anciana que la había rescatado de las aguas cuando era apenas un bebé y apareció flotando en una pequeña balsa.
Todas las tardes, Francisca observaba la puesta del sol, pues según la anciana, la balsa había venido justo del lugar donde éste y el mar se juntaban. Con la niña, iba un mensaje en el cual decía que al cumplir los quince años, un ser tierno y duro a la vez la llevaría a su verdadero hogar.

una balsa con vela
playa fantasia

Cuando Francisca cumplió los quince, se levantó temprano para ir al mercado a vender el fruto de su trabajo, como hacía todos los días.
En el camino se encontró con una tortuga gigante. El animal le indicó que subiera a su caparazón, y ella así lo hizo.
La tortuga se dirigió a la playa, donde la anciana esperaba con un canasto en la mano. —Ve con la tortuga—, le dijo la vieja mujer a Francisca, —aquí te preparé todo para el viaje—. Luego de un largo llanto, Francisca aceptó que debía marcharse.
Las dos fueron un ser de amor en su despedida.

sol
niña volando en una tortuga, un dragon nadando

La tortuga se metió en el agua con dulce lentitud, y nadó hacia el ocaso. Al llegar al fin del mar, dio un salto hacia vacío y empezó a caer en la dirección del sol. Francisca sintió que se quemaba, pero al acercarse se dio cuenta que tanto ella como la tortuga soportaban muy bien la temperatura.
—Eres mi hija y ahora que aprendiste sobre los hombres y el mar, podrás ayudarnos a mí y a tu madre— dijo una cálida voz.
Desde ese momento Francisca vivió en el cielo, cerca del sol y la luna, sus padres, y se dedicó a orientar a los pescadores perdidos de las playas de sal.

casa hongo
tortuga gigante
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