Interpretación de un fragmento del libro: “Alicia en el país de las maravillas”
El conejo salió corriendo en dirección a su casa para guiar a la joven Alicia. Alicia sin dudarlo corrió detrás de él hasta que le perdió de vista, quedándose sin saber qué camino debía seguir entonces. En aquel justo instante oyó una risotada. Alicia miró hacia arriba y vio a un gato que hacía muecas sobre la rama de un árbol, y decidida le preguntó hacia donde podía ir.
– Eso depende Eso depende de adonde quieras llegar- Contestó el gato de Cheshire- Hacia la derecha, la casa del Sombrerero; hacia la izquierda, la de la Liebre. ¡Los dos están locos!
El gato soltó otra carcajada y desapareció. Poco rato después, sin embargo, su cabeza surgió en el aire y preguntó:
– ¿Vas a jugar hoy con la reina? Allí nos veremos.


Alicia continuó en su camino, y entre tanto encontró a
la Liebre y al Sombrero tomando té con el Lirón, que
dormía en la tetera. Se encontraban celebrando el no-
cumpleaños. Alicia cogió un pastel movida por la magia
del instante, y cuando sopló la velita, el pastel estornudó.
Pero a Alicia no le gustó demasiado aquella
broma y, ante su rostro, el Sombrerero dijo:
– Podemos limpiarte echando té.
Tras aquellas palabras, el
Sombrerero quiso que
Alicia adivinara por qué el
cuervo era negro como
una pizarra.
– ¡Estoy harta de su locura!
¡Me voy a casa! – Contestó
Alicia dirigiéndose hacia el
bosque.
