Dragones en la ciudad

Solía escuchar un inmenso ruido de pisadas cuando me despertaba por la noche. No me atrevía a averiguar de qué se trataba, y noche tras noche me decía: “Mañana será el día”, pero no era capaz de salir de la cama.
Hasta que un día me armé de valor, me asomé a la ventana lo más sigiloso que pude y los vi ahí mismo.
